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Miguel
Antonio Gualteros Forero |
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MIGUEL
ANTONIO GUALTEROS FORERO
DEDICATORIA:
A ti, VIDA, por todos los dones recibidos de tu mano generosa:
Padre y madre, hermanos, mujeres, hijos, amigos (de carne y hueso y…
de papel); miles de millones de congéneres, vivos y muertos, sin
los cuales no habría podido alcanzar una noción real de
mí mismo y de mi propósito y lugar en el mundo; pan y techo
y vestido(y saberes y voluntad y azares afortunados para hacerlos posibles);
cielos, mares, ríos y caminos para mi vocación de vagabundo;
miradores desde los cuales asomarme a las sublimes experiencias del arte,
esa fuga de la realidad en pos del sentido de la existencia; interrogantes
que resolver y respuestas para los mismos;
rebeldía frente a la hipocresía y la arbitrariedad de tantos
que presumen de próceres y súper héroes y resignación
para aceptar las heridas que, sin querer, me has causado y la inevitabilidad
de la muerte, con la que emprenderé, en algún lugar y momento,
la inquietante travesía por los (¿oscuros o luminosos?)
parajes de la nada.
A ti, CAICEDONIA, luminosa, colorida y hospitalaria,
porque me acogiste en tu seno para mi encuentro con la mejor parte de
esa maravilla que es la vida.
A ti, MIGUEL ANTONIO, muchacho loco, carne de mi carne,
sangre de mi sangre, ansia de mi ansia, hijo cuyos sueños y vida
fui incapaz de salvar.
A OLGA MARÍA, GALILEO y GERÓNIMO, mis otros
entrañables hijos, digresiones de mi aventura humana que corresponderá
a ellos, según sus particulares circunstancias, vivir y escribir,
ojalá con predominio de experiencias y hallazgos felices que insuflen
sentido y gozo a sus personales odiseas.
A mis COMPAÑERAS DE VIAJE POR LA VIDA, por todas
las cosas buenas, regulares y malas que compartimos: el agua fresca de
la solidaridad, el vino dulce de la ternura, el licor ardiente de la pasión,
las pócimas amargas del desamor y los adioses… Gracias, por
la alegría y el dolor. Una y otro me fortalecieron.
MIGUEL ANTONIO GUALTEROS FORERO
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