Texto y fotos por Manuel Tiberio Bermúdez
Encontré a Carlos Galvis, el pintor primitivista nacido en Caicedonia,
ejerciendo en el oficio que mejor desempeña: pintar.
Lleva algún tiempo residiendo en Caicedonia. Allí en la
Plazoleta de la Gastronomía, tiene un pequeño local en el
que exhibe sus pinturas y diariamente, ante la mirada de los visitantes,
van saliendo de su pincel los cuadros que luego se van a andar el mundo
o se quedan en las paredes de las casas trasmitiendo emociones en color.
Carlos Galvis, es un pintor autodidacta. Su escuela ha sido el asombro
cotidiano y su oficio el de recrear lo que mira a su modo, desde su óptica
de pintor enamorado de los colores y las cosas que observa.
El oficio lo ha llevado a viajar por el mundo. Varios países han
visto y elogiado su obra y ha merecido las mejores menciones de la critica
especializada.
Las exposiciones colectivas o las individuales no le son ajenas. Perú,
Bolivia, Ecuador, Colombia, son testigos de su oficio y en esos pases
han admirado su obra. Sus pinturas, basadas en el primitivismo, tiene
la fuerza tropical y colorida de su tierra. En ella los colores son una
explosión de vida, de alegría, de exuberancia visual.
La naturaleza ha encontrado en su pincel una nueva forma de expresión
en donde lo bello tiene un lugar de predominio. En Galvis se conjuga lo
eternamente sencillo y hermoso.
30
años en el oficio
Carlos lleva ya 30 años en este oficio de expresarse en colores.
Por eso hablamos con él mientras terminaba un cuadro de aquellos
que “hago por encargo, porque lo mío es el primitivismo”.
“Es cierto, me dice, llevo 30 años pintando y de ellos pase
unos 6 años en Quito país en el que expuse mi trabajo que
fue muy bien recibido. Luego regresé a Colombia y he expuesto en
diversas ciudades y en diversos espacios como el Museo Rayo, La Alianza
Colombo Francesa, en el Colombo Americano, y varias ciudades del Valle
y de Colombia conocen mi trabajo”.
Luego de andar por varios países, Carlos ha regresado a Caicedonia.
Extrañaba el verde de sus montañas, el olor a cafetales
florecidos. Extrañaba la sonrisa generosa de los campesinos y la
belleza de las muchachas de su pueblo.
“He regresado a Caicedonia con bastantes expectativas pues existe
la cercanía con ciudades importantes como Armenia, Pereira, Manizales,
en las que puedo mostrar mi trabajo. Pintar en Caicedonia es para mi especialmente
placentero”.
Sobre esa línea que tantas admiraciones ha despertado: el primitivismo,
nos dice: “He aprendido que hay que tener una línea comercial
que es con la uno subsiste. Pero el primitivismo siempre va en mi oficio
y ha madurado conmigo. En estos momentos pinto por pedido, pero sigo pintando
en mi línea que tantas satisfacciones me ha dado”.
Sobre las satisfacciones de estos 30 años de trabajo Carlos nos
dice: “Primero haber podido mostrar lo que hago y haber, gracias
a mi arte, conocido a pintores tan importantes como Guyasamin, a Fernando
de Szyszlo, y en Colombia a maestros como Alejandro Obregón, David
Manzur, y otros grandes que me han dado ánimo para seguir en mi
oficio”.
El futuro es siempre incertidumbre. Para Carlos, el pintor, es siempre
“seguir este camino que elegí como expresión y seguir
haciendo mi pintura y proyectarme internacionalmente gracias a mi pagina
web www.galvisarte.galeon.com que me ha posibilitado mostrar mi trabajo
en otros espacios. Y seguir en la búsqueda para que los años
venideros me traigan cosas maravillosas”.
Dejamos a Carlos en su quehacer que lo llena de satisfacciones y despierta
admiración de quienes conocen su trabajo.
Estamos
seguros que la luz y el color seguirán siendo el camino que continué
transitando este pintor de Caicedonia. ¡Felicitaciones a sus 30
años de trabajo! |